Hace poco se llegó a ver un extraño hábito que tenían las chinas y se trataba de vendar los pies, parecía una tradición agonizante, pero ya se sabe ¿por qué lo hacían? …
Este proceso tiene lugar desde los 4 a los 9 años de edad y consiste en sumergir los pies en sangre de algún animal antes de empezar a doblar los dedos, justo por debajo de la planta del pie y vendarlos por completo.
Posteriormente, tanto el arco como los dedos de los pies se iban rompiendo por la presión que ejercía la venda y esto lo hacía en varias ocasiones, haciendo que cada vez quedaran más apretados y así poder tener el menor tamaño posible en ellos.
Esto era uno de los pasos imprescindibles para ser una mujer bella dentro de la época, por lo que se consideraba un elemento necesario para casarse y llegar a tener una vida de princesa.
Pero eso no terminaba aquí, la razón de querer dedos diminutos era porque así ellas se veían obligadas a caminar de una forma particular, forma que ayudaría a endurecer músculos de las piernas, caderas y también los de la vagina.
Era así como se decía que el que hiciera el amor con una de estas mujeres estaría percibiendo la sensación de estar con una mujer virgen. Lo que deja interpretar que todo lo que se escondía detrás de este vendaje solo era ¡por un asunto sexual!
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